TEORÍAS SOCIO-EDUCATIVAS
El Hecho Educativo desde las Teorías Socio-Educativas
La premisa de la que parte esta disertación es obvia, pero considero necesario explicitarla. Cuando se habla de hecho educativo se habla de tres elementos esenciales:
La premisa de la que parte esta disertación es obvia, pero considero necesario explicitarla. Cuando se habla de hecho educativo se habla de tres elementos esenciales:
• Una persona que aprende, o aprendiz
• Alguna “cosa” que se aprende, o conocimiento en sentido amplio (conceptos, procedimientos, destrezas, habilidades, valores…)
• Alguien que hace algo para que el otro aprenda, el enseñante.
Estos tres elementos están presentes en todas las definiciones de hecho educativo, lo que varía es la forma de analizarlos y combinarlos. Por ello, alguna teoría didáctica da más importancia a un elemento que a otro y propone una forma particular de organizarlos: el alumno es el centro, el contenido es el centro, el docente es el centro.

teorías socio-educativas. Breve recorrido histórico
1er Período: Teorías
Tradicionales.
Años 50 e inicio de los 60
Según Matus (2005),
estas teorías surgen a mediados del siglo XIX y buena parte del siglo XX,
(década de los cincuenta), período llamado también “La edad de la inocencia”.
Se consideraba la educación como
uno de los principales elementos para superar las injusticias sociales. De
estas teorías, surge el primer período de la investigación social educativa
aupada fundamentalmente, por la urgencia de integración social que se vivía en
los Estados Unidos de América y a la necesidad de reconstrucción económica que
se reclamaba en el continente europeo. Estas teorías fueron fundamentalmente:
la Teoría Estructural-Funcionalista, la Teoría del Capital Humano y, la teoría
del Empirismo Metodológico, las cuales pueden definirse así:
Teoría Estructural-Funcionalista

Su base está en la teoría
positivista y organicista de Spencer y la teoría de la Acción Social de Max
Weber, principalmente. También se le denomina Funcionalismo estructural o
estructuralista y es empleado en ciertas ciencias sociales, en especial en la
Sociología, la Antropología y la Psicología. Los principales exponentes son
Emile Durkheim, Talcott Parsons y Robert Merton y sus aplicaciones tienen lugar
en el campo de la sociología cultural. Esta teoría dominó en Estados Unidos,
desde 1950 hasta la década de 1980, pero su impacto en el estudio científico de
las Ciencias Sociales, se deja ver hasta hoy en toda América. Talcott
Parsons (1967) desarrolló el funcionalismo estructural, para
cuya comprensión es indispensable su esquema de nombre: AGIL; siglas que
corresponden a lo que él considera cuatro imperativos funcionales en todo
sistema y en la “sociedad en general”
Sus principales postulados para
explicar el desarrollo de lo social son:
·
Establece
una analogía tomando como modelo las funciones de los organismos biológicos
para aplicar a los organismos sociales. Es ser humano es solo un individuo.
·
Las
funciones de grupos sociales tienden a ser más especializadas,
interdependientes y eficaces mientras se desarrolla en niveles más complejos de
organización.
·
Las
acciones o funciones conscientes e inconscientes de los individuos provocan una
modalidad y función de la sociedad; esto es, depende de las características del
estado social, la cultura imperante y el grupo social al que pertenece.

El sistema social tiende al
equilibrio y a la estabilidad, y sus únicas fuerzas perturbadoras son los
individuos; porque los conflictos se originan en la ideología de los hombres y
mujeres. Los funcionalistas conciben el Estado como una organización de
control, para lograr el equilibrio y administración que beneficia a toda la
sociedad.
Teoría del Capital Humano

Desde Adam Smith ya se había
citado la relación entre la riqueza y el trabajo de los individuos; durante la
década de los años 60, este argumento fue refinado en el resto del mundo a
partir del estudio sociológico realizado por Theodore Schultz y Gary Becker,
dando lugar a la teoría del Capital Humano. Aunque con diferencias, entendían
la educación para el provecho material, o de capital, considerándole una
inversión susceptible de cálculo sobre su rentabilidad (Garrido, 2007).
En consecuencia, esta teoría considera que sobre la base de las necesidades del
sector productivo y de los requerimientos para el desarrollo económico-social
de la Nación, se deben planificar un modelo educativo que cubra esos
conocimientos, capacidades y habilidades. Este enfoque introdujo en la política
económica, la noción de “inversión en capital humano”, que supone, una mejora
en la calidad del factor trabajo y su técnica para contribuir al crecimiento
económico.

Así entonces, al llevar esta
noción al plano de la educación, más específicamente a la “funcionalidad
técnica de la educación”, la Teoría del Capital Humano se utiliza para designar
al conjunto de conocimientos, habilidades, destrezas y talentos que posee una
persona y la hacen apta para desarrollar actividades específicas; lo cual,
propicia el crecimiento económico. Un análisis crítico de este enfoque radica
en el énfasis que le da al beneficio monetario como finalidad, en el vínculo
entre la educación, la productividad y la elevada consideración a la
potencialidad económica del individuo en formación y no como medio para un
desarrollo social. (Fernández,
1987). Las refutaciones a esta teoría se centraron en el descuido de
la relación entre éxito escolar y origen social. También, esta niega el
carácter colectivo del proceso de acumulación de conocimiento y trata al
individuo como mera herramienta del crecimiento económico.
Teoría del Empirismo o Individualismo Metodológico

Se basa en la lógica empírica
para el planteamiento y desarrollo de la investigación científica, muy usado en
el campo de las ciencias sociales y en las ciencias descriptivas. El empirismo
plantea que la experiencia que dan los sentidos es la fuente de todo
conocimiento. Para garantizar la cientificidad se proponen la comprobación
empírica, otorgándole un fundamento abstracto, teorético, no sensible. Los
representantes principales son Boudon (1979) y Coleman
(1988), con su modelo de educación y movilidad social (Rincón, 1993).
Coleman propone la idea de la
“elección racional”, afirmando que las personas actúan intencionadamente en
persecución de una meta y para alcanzarla, utilizan unos recursos que define
como todas las cosas sobre las que el actor tiene un control. Una parte
importante de su investigación en educación, estuvo centrada en los mecanismos
y reglas para moverse desde la elección individual a la elección colectiva
(social). Para ello, desarrolló el concepto de “actor corporativo”, referido a
los actores, no individuales, que persiguen los intereses de una colectividad
(por ejemplo las asociaciones). En este periodo, la formación se observa dentro
de un esquema económico, al mejorar los niveles educativos poblacionales se
prevé un mayor potencial en su capital humano que se correlaciona con el
desarrollo (Matus, 2005).
Segundo Período. Teorías
Críticas. Años 60 y 70
Ya entrada la década de los
sesenta, surgieron las teorías científicas con enfoque crítico, entre las
cuales resaltan las teorías educativas influenciadas por el Marxismo; aun
cuando, unas estuvieron sustentadas en la Psicología, otras en la Economía y un
tercer grupo en la Sociología. Estas teorías, según Giroux,
(1992), fueron: la Nueva Sociología de la Educación, Teorías
Críticas, Teoría del Conflicto, Teoría de la Educación para la libertad.
Teoría de la Nueva Sociología de la Educación (Gran Bretaña)
Para Bernstein, la concepción
entre proceso de socialización y código lingüístico ha sostenido que niños de
diversa extracción desarrollan dos códigos lingüísticos diferentes, asociados a
las pautas socializantes vigentes en familias de distinto origen social.
Planteando que ésta se puede realizar a través de tres sistemas de mensaje: el
currículo, la pedagogía y la evaluación.
La segunda vertiente es de
enfoque marxista. Esta es desarrollada fundamentalmente, en la sociología de la
educación de Althusser
(1974), cuando define la Escuela como Aparato Ideológico del Estado,
que contribuye a la reproducción social de la sociedad, en la cual se va
inculcando la ideología dominante a través de la transmisión cultural y
clasificando los tipos de profesionales según su procedencia de clase social.

Teoría de la Reflexión Crítica (Francia-Alemania)
En este enfoque crítico se
inscribe Habermas
(1987) de la escuela de Viena; Carr y Kemmis
(1988), de Alemania y Francia, quienes asumen la Teoría Crítica
y Pierre
Bourdieu (1994) de Francia, quien destaca especialmente por su
labor crítica de la cultura, mostrando que la distinción cultural no es más que
dominación encubierta, complicidad ontológica. Bourdieu,
sociólogo francés, (1994), explica cómo los diferentes estudiantes
tienen su cultura, aprendiendo, unos más que otros en la escuela y que ésta
enseña la cultura capitalista. Plantea la existencia de una “violencia
simbólica”, afirma que la escuela transmite una cultura que no coincide con la
de muchos estudiantes. Según el autor, existen diferentes tipos de capital
dentro del mapa social: económico, cultural, escolar, social (relaciones
sociales). Cada clase social tiene sus costumbres y gustos; es decir su
cultura. Analiza, con perspectiva marxista, cómo las clases alta y media pugnan
e intentan sobresalir; mientras, la clase baja y media baja, anima a sus hijos
a estudiar para mejorar socialmente imitando la clase alta.

Por otra parte, la Teoría Crítica
que difunde la Escuela de Frankfurt (Theodor Adorno, Erich Fromm, Max
Horkheimer, Herbert Marcuse, entre otros), centra su crítica a la educación
tradicional, basándose en los siguientes supuestos: la razón es reemplazada por
la técnica; el pensamiento crítico es reemplazado por las normas científicas;
la ciencia es convertida en ideología; prevalece la contemplación del mundo sin
examinarlo; su línea de acción está en el siguiente orden: valores, juicios e
intereses de la humanidad; hay un desarrollo del cientificismo: (Fe en la
ciencia misma); creencia positiva en la unidad lógica y metodológica de las
Ciencias Sociales y Naturales; hay intereses constitutivos del saber según las
necesidades naturales.

Especialmente Habermas
(1984), en su teoría crítica de la ciencia, expone que existe una
pretendida neutralidad científica, por lo cual se llega a una
pseudo-neutralidad, como toda pretendida objetividad cognoscitiva es
simplemente una ilusión, pretensiones y actitudes que una ciencia social
crítica debería hacer conscientes y superar. Según Machado
(2000) la postura de Habermas, establece nexos entre la crítica
en la ciencia social y su implicación en el área moral, para abordar la
solución de los problemas que surgen de la interacción entre los individuos,
mediante el análisis crítico del conocimiento. Habermas extiende su Teoría de
la Acción Comunicativa, tomando la comunicación como eje del proceso educativo,
ofreciendo la siguiente categorización
Se interpreta en consecuencia,
que en este enfoque la teoría y la práctica, son dos procesos
interdependientes; al modo del concepto de “praxis” marxista. Una teoría social
crítica parte de los problemas de la vida cotidiana y se construye para
solucionarlos (Carr y
Kemmis, 1988).
Según este enfoque, en el sujeto
se presenta la necesidad de investigar, de ser intérprete de su realidad; pero,
debe ser consciente respecto a que, para la solución de problemas no basta con
interpretar, sino que hay que transformar. La Educación es concebida como un
proceso de transmisión cultural, que esclarece la naturaleza del proceso de
reproducción de las clases sociales; o sea, el proceso de explotación que se da
en cada sistema para la adquisición de bienes y servicios en el área económica;
así como también, en lo educativo y cultural.
Teoría del Conflicto (Estados Unidos, 1950-1960)

Es considerada como una propuesta
emergente ante el agotamiento del funcionalismo estructural para la explicación
de la complejidad social; aun cuando, ésta también fue superada por las teorías
neomarxistas. Esta teoría tiene varias corrientes: a) La que desarrolla la
Teoría de la Correspondencia, de Samuel Bowles y Herbert Gintis, economistas,
quienes en su libro Schooling in Capitalism America (1985), analizan el entorno
institucional en el sistema escolar moderno. b) La denominada Escuela Clásica,
del siglo XX, que se enfoca en el nivel macro, y tiende a analizar gran número
de variables para comprender un conflicto: las relaciones conscientes entre
grupos sociales, la visión del individuo como un actor racional y el poder como
ente generador de las luchas o conflictos sociales.
Según el principio de
correspondencia de esta teoría, el sistema educativo y el productivo están
íntimamente relacionados y mantienen semejanza. Se afirma además, que la Escuela
refleja la misma estructural existente en la sociedad (la cual es desigual para
ellos); así como, el currículo escolar permite y viabiliza la enseñanza de
actitudes y competencias mediante una estructura autoritaria que tiene vigencia
y es necesaria en el lugar del Trabajo. La Escuela hace lo mismo que el
trabajo, al reproducir el sistema de clases sociales. A los niños se les
enseñan cualidades según su clase social, sean estos hijos de capitalistas o de
los obreros. Por lo que, en la escuela se desarrollan relaciones sociales que
se corresponden con las relaciones sociales de producción.
Los autores afirman que la
escuela ha evolucionado hacia una forma de educación “burocrática” que impide
la igualdad y el desarrollo personal. Empero, la escuela suministra capacidades
técnicas y sociales, ayuda a producir consciencia sobre las relaciones
sociales, para desenvolverse laboralmente en un sistema de recompensas y
castigos, como réplica de lo vivido en la sociedad.
La Escuela Conductista, se enfoca
en el nivel micro. Su método consiste en aislar pocas variables y aplicarlas a
un gran número de conflictos para comprender el papel que desempeña cada
variable. Entre los supuestos fundamentales, está su preocupación central por
el individuo antes que por el grupo, resaltando los factores inconscientes en
la generación de los conflictos. Afirman que las raíces de la guerra se
encuentran en la naturaleza del comportamiento humano.

Randal
Collins (1975-1996) por su parte, desarrolla con éxito una
Teoría del Conflicto con enfoque integrador; aportando una orientación micro,
complementando la perspectiva macro de Dahrendorf y otros; en un intento por
mostrar que la estratificación y la organización se basan en las interacciones
de la vida cotidiana.
Se conoce a Collins, como el
impulsor de la Teoría credencialista de la educación, en la cual están
presentes los fenómenos de dominio y control social entre grupos de diversa
posición, con distintos saberes y estilos de vida, que compiten por los
recursos, el poder y el prestigio según los títulos académicos. Este autor, a
diferencia de otros que tienen el análisis a un nivel societal, deja de lado de
la perspectiva política e ideológica del conflicto y le entiende desde un punto
de vista individual, dadas sus raíces teóricas en la fenomenología y la
Etnometodología (Collins, 1990).
Sin embargo, que no se puede
construir un análisis sin el nivel macro y/o social; contemplando estos
espacios como inseparables. Mientras la mayoría de los teóricos del conflicto
creen que las estructuras sociales son externas y coercitivas, Collins prefirió
considerarlas como pautas de interacción y son los actores sociales quienes
crean y recrean siempre la organización social.
El desarrollo de este pensamiento
permitió el planteamiento de nuevas escuelas como la Teoría de la Negociación o
Resolución de Conflictos y la Teoría de los Juegos de Thomas Schelling (Premio
Nobel, 2005), enfoque que integra la comunicación, la información y la negociación.
Teoría de la Educación para la libertad (Latinoamérica)
Esta es una tendencia
multifacética, que se va desplegando en América Latina, cuya posición crítica
ve la situación de “dependencia” de los pueblos, convirtiéndose en una
propuesta de educación liberadora (en lo socio-político), que viene naciendo en
las dos últimas décadas. Esta es protagonizada por autores latinoamericanos
como Paulo Freire (brasileño), Manuela Espejo (ecuatoriana); Enrique Dussel
(argentino), José Pedro Varela (uruguayo); Félix Varela y Morales (cubano),
José Martí (cubano); Lázaro Cárdenas (mexicano); Pedro Henríquez Ureña
(dominicano); Edelberto Torres Espinosa (nicaragüense), José Carlos Mariátegui
(peruano); Aníbal Quijano (peruano); Gabriela Mistral (chilena); Fausto Reinaga
(boliviano); Fals Borda (colombiano); De Sousa, Boaventura; y otros.
Por ejemplo en Venezuela, esta
corriente toma idearios de Simón Rodríguez, Andrés Bello, Simón Bolívar,
Cecilio Acosta, José Pío Tamayo, Mariano Picón Salas, Luis B. Prieto Figueroa,
Belén Sanjuán, Ángela Calzadillas, entre otros. Entre muchos elementos se
coincide en que se deben formar hombres y mujeres útiles y productivos,
moldeando un sistema pedagógico estructurado para cubrir las necesidades del
actual tiempo y espacio, brindando aportes significativos al desarrollo social
y el pensamiento latinoamericano. También, se asume la noción del Estado
Docente el cual provee un Currículo que implica una propuesta ideológica para
América Latina y el Caribe, planteando un proyecto propio de educación. En el
desarrollo de ese proyecto deben construirse saberes científicos, pero la
finalidad es “transformar”.
3er Período: Teorías de Posición
Analítica.
(Años 80). La Interpretación
Fenomenológica
Los aportes a la Teoría de la
Socialización de la Educación de Young y
Whitty (1977), realmente inició en la década de los 70 y tuvo su
mayor auge en los 80. Intentó comprender la vinculación entre las
subjetividades y los problemas de control y poder. Estas teorías dan un giro a
los estudios sobre educación orientándolos hacia la micro-sociología. Se
desplaza el foco de atención de lo estructural a lo cotidianamente vivido. Se
sirvieron a menudo de la llamada sociología interaccionista que permite
investigar los procesos concretos de interacción entre estudiantes y profesores
en el aula.
Estos autores coincidían con
marxistas y weberianos en diagnosticar la desigualdad educativa y en la
urgencia de plantear cambios revolucionarios en las prácticas educativas.
Comenzaron a entablarse diálogos, debates, discusiones teóricas sobre el papel
de la educación como reproductora de los aparatos del Estado, bajo la
influencia de la escuela de Frankfurt; especialmente, de uno de sus principales
exponentes: Althusser, quien explicaba el proceso de “reproducción”, que se da
cuando la escuela enseña ciertos tipos de saber y de saber hacer; de manera
que, se asegure el sometimiento a la ideología dominante. Esto es, se enseña a
saber hacer para servir y a saber controlar. De tal manera que, el grupo en el
poder asegura la mano de obra con fuerza de trabajo calificada, vía la escuela
y asegura la gente que tendrá bajo control a los dominados. Así entonces, el
sistema obliga a los maestros en proceso de alienación a ser reproductores del
sistema, ya que las escuelas representan las normas y los valores que necesita
el grupo en el poder, lo que asegura las divisiones sociales y actitudes
necesarias y convenientes para una división del trabajo, para la sumisión desde
el hogar, la comunidad, la iglesia, etc.
Teoría del Currículo Oculto. Sociología del currículum

La expresión currículo oculto fue
propuesta por Jackson
Philip en su texto Vida en la clase (1968) donde afirmó que la
“educación” es un proceso de socialización. Posteriormente, Benson
Snyder, (1970) trabaja el concepto en su obra El currículo
oculto, donde sostuvo que muchos de los conflictos intra-escolares son causados
por las mismas normas sociales y académicas tácitas, que frustran las
capacidades de los estudiantes para desarrollarse con independencia o para
pensar creativamente. En Latinoamérica, Paulo Freire,
con la Pedagogía del oprimido (1972), se ocupó del tema al explorar
diferentes efectos de la enseñanza en las escuelas y el efecto de la sociedad
en el proceso estudiantil.
La teoría del currículo oculto,
se refiere a las formas en que una sociedad selecciona, clasifica y distribuye
el conocimiento educativo, así como sus formas ocultas de dominación. Plantea
que los profesores enseñan lo que quieren enseñar y otras cosas ocultas que no
piensan en enseñar. Y la resistencia de los estudiantes a la norma y a seguir
los contenidos programáticos encuentra explicación en el currículum oculto, en
contraposición está la disciplina escolar, en aras de confeccionar y comprobar
el logro de objetivos de aprendizaje, mediante los cuales se logra el control
del grupo, que finalmente, lleva hacia la reproducción de normas y valores
sociales que persigue el grupo hegemónico y que conlleva a remarcar las
distinciones entre grupos sociales.
El concepto que expresa el
currículo oculto, es que los centros educativos hacen más que la simple
transmisión de conocimiento que establecen los currículos oficiales, pues hay
implicaciones sociales, políticos y productos culturales en las actividades
educativas modernas. Varios aspectos del aprendizaje contribuyen a la difusión
del currículo oculto, incluyendo: Las prácticas, los procedimientos, las
reglas, las relaciones, la estructura social del aula, el ejercicio de
autoridad del profesor, el lenguaje del profesor, los libros de texto, los apoyos
audiovisuales, las medidas disciplinarias, la evaluación y las prioridades
curriculares. Según Henry Giroux
y Anthony Penna (1992) el currículo oculto es analizado por
varias teorías educativas cuya visión se ocupa del rol de los centros
educativos en la socialización:
- 1. El punto de vista estructural-funcional de
la escolarización, se centra en cómo las normas y valores son acarreados
en el seno de los centros educativos y cómo sus necesidades para el
funcionamiento de la sociedad devienen en su aceptación.
- 2. El punto de vista fenomenológico referido a
la “nueva” sociología de la educación sugiere que el significado es creado
a través de encuentros e interacciones situacionales, e implica que el
conocimiento es de alguna manera objetivo.
- 3. La crítica radical neo-Marxista de la
teoría y la práctica de la educación, reconoce la relación entre la
reproducción y perpetuación económica y la cultural, lo cual refuerza las
relaciones entre las prácticas sociales, la ideología y la teoría del
aprendizaje.
Teorías de la Resistencia (Willis y Giroux)
Esta teoría viene de la escuela
de Frankfurt y desarrolla estrategias de oposición frente a la situación de
dominación en el ámbito escolar, reivindicando al sujeto como agente social
capaz de resistirse ante la dominación. Para Giroux (1992),
la Resistencia según su acepción política, implica una noción dialéctica de la
intervención humana, no como “oposición” de los oprimidos como sujetos
individuales pasivos en ese proceso unilateral e individual de rebeldía; sino
por el contrario, la Resistencia, se entiende como un proceso complejo de
interrelación entre un grupo y las fuerzas de poder, dominación y opresión,
donde, los grupos sociales, son capaces de crear y auto reflexionar, resistirse
con esperanza, trascender hacia la emancipación personal y social a pesar del
poder de los sectores dominantes.
Puede afirmarse que, los teóricos
de la Resistencia ponen énfasis en dos temas centrales: el factor humano de los
grupos sociales (agentes sociales) en pro de la emancipación es la educación y
el proceso relacional entre la escuela y la sociedad dominante. La teoría de la
resistencia ha intentado demostrar que, las escuelas representan el lugar donde
las culturas dominantes y dominadas se enfrentan y entran en contradicción; o
sea que, las escuelas no siempre son funcionales para el sistema imperante y
sus intereses. También reconocen que, los campos de resistencia existen,
rechazan la imposición social-cultural y reivindican la creatividad e inventiva
en las clases subordinadas. Para Del Val (2001), los objetivos de la
institución educativa bajo la perspectiva de la Resistencia deben ser los
siguientes: a) Apoyar el desarrollo psicosocial del estudiante. b) Posibilitar
el entendimiento, la explicación racional y la capacidad del estudiante para actuar
sobre los fenómenos naturales y sociales. c) Ofrecer al estudiante la
capacitación para comunicarse inteligentemente con los demás en su entorno
social. d) Contribuir a la formación individual y social del estudiante,
proporcionándole los recursos que le ubiquen en una posición autónoma y
crítica, pero de relaciones positivas dentro de su grupo social.
Cuarto Período: Teoría de la
Complejidad.
La educación para el siglo XXI
Castilla
(2008), sostiene que la incapacidad de los paradigmas de la
modernidad para dar respuesta a esta realidad compleja, ha ocasionado que se
produzca un análisis crítico de cómo producir conocimiento, incorporándose así
nuevos elementos que permitan comprender mejor la realidad. Afirma, que se
requieren nuevas formas de realizar ciencia, donde se integren conocimientos,
mediante experiencias dinámicas de interdisciplinariedad y
transdisciplinariedad, asumiendo así un pensamiento complejo, multidimensional,
que permita eliminar el paradigma de la simplicidad, el cual ha ocasionado una
visión reduccionista, unidimensional, fraccionalista.
En este sentido, Morin (2002) propone
“Los siete saberes necesarios para la educación del futuro”, los cuales buscan
contribuir a la reflexión de cómo educar para lograr un futuro sostenible.
Según el autor, urge cambiar hacia otra espíteme que permita a las entidades
que tienen como misión la educación, redimensionar su enfoque y romper
paradigmas tradicionales, que solo han desviado al ser humano de su verdadera
esencia, cósmica, ecológica y humana. En resumen plantea:
1. Enseñar sobre las cegueras del
conocimiento: el error y la ilusión: Para el autor, la educación tiene como
gran misión comunicar los conocimientos, pero afirma que existe suficiente
documentación científica para testificar que este no se cumple; sino que por el
contrario, a nivel mundial las instituciones educativas permanecen “ciegas ante
lo que es el conocimiento humano, sus disposiciones, sus imperfecciones, sus
dificultades, sus tendencias”, creándose lo que él denomina el “error” como “la
ilusión”, en la conducción de los conocimientos. El estudio del conocimiento y
de cómo este se obtiene, se conduce desde la epistemología y la propuesta es
que esta materia debe aparecer permanente y obligatoria en todos los niveles de
enseñanza. También, es importante, difundir conocimientos sobre el estudio de
las características cerebrales, mentales y culturales del conocimiento humano,
de sus procesos y modalidades, de las disposiciones, tanto psíquicas como
culturales de los seres humanos, para tomar consciencia de sus potencialidades
adormecidas.
2. Enseñar sobre los principios
de un conocimiento pertinente: Este sostiene que la educación debe promover un
conocimiento pertinente, que contemple “el contexto”, “lo global”, “lo
multidimensional” y “lo complejo”. Insiste sobre la necesidad de promover un
conocimiento capaz de abordar problemas globales y fundamentales para inscribir
allí conocimientos parciales y locales. Con esto se superará el conocimiento
fragmentado por disciplina y permitirá ver las partes y las totalidades, para
poder analizar los problemas desde sus contextos y sus complejidades.
3. Enseñar la condición humana:
El ser humano debe ser comprendido como un ser complejo y holístico, que es a
la vez físico, biológico, psíquico, cultural, social e histórico, pero la
educación tradicional lo muestra parcial y de esa misma forma, busca las
soluciones a sus problemáticas. Deben desarrollarse propuestas educativas
integrales a partir de las cuales sea posible reconocer la unidad y la
complejidad humanas y su unicidad con los demás seres de la naturaleza.
4. Enseñar la identidad terrenal:
La educación en su mirada parcial de lo humano y separada de la naturaleza, no
permite a las personas tener conciencia del destino planetario del género
humano por lo que debe convertirse en uno de los mayores objetivos de la
educación. Es pertinente enseñar la historia de la era planetaria, los cambios
geográficos, los movimientos históricos, geopolíticos, las opresiones y
dominaciones de los humanos y de la naturaleza que han incidido en el planeta.
5. Enseñar a enfrentar las
incertidumbres: La forma como se ha enseñado tradicionalmente la ciencia, desde
el paradigma cartesiano, y el desarrollo de la modernidad, ha hecho adquirir
muchas certezas, pero hoy está planteado revelar, los campos de la
incertidumbre y la complejidad de la vida. Se tendrían que enseñar estrategias
que permitan afrontar riesgos, lo inesperado, lo incierto y modificar su
desarrollo según las informaciones adquiridas en el camino.
6. Enseñar la comprensión: Otro
aspecto de un saber necesario es el valor Comprensión. A pesar de que la
comprensión es al mismo tiempo medio y fin de la comunicación humana, el autor
dice que aún la humanidad se encuentra en estado bárbaro de incomprensión y que
este valor ha sido excluido en los ámbitos educativos en todas las edades. Esta
enseñanza se centra, no sólo en los síntomas, sino en las causas del racismo,
la xenofobia, las injusticias que justifican las guerras, la exclusión y la
explotación de la naturaleza y del ser humano. Lo cual constituiría, una base
segura para la educación por la paz, a la cual estamos ligados por esencia y
vocación.
Enseñar la ética del género
humano: Morin afirma
(2002) que la educación debe conducir a una “antropo-ética”, ya
que la condición humana, es individuo-sociedad-especie. De allí, se esbozan las
dos grandes finalidades ético-políticas del nuevo milenio: 1. establecer una
relación de control mutuo entre la sociedad y los individuos por medio de la
democracia y 2. Concebir la humanidad como comunidad planetaria. La educación
debe elevar la toma de conciencia de la Tierra-Patria.
En resumen, el pensamiento
complejo permite la rearticulación de los conocimientos mediante la aplicación
de principios generativos. La complejidad es lo contrario al pensamiento
simple, a lo único; ya que es un tejido, heterogéneo, inseparable y asociado de
lo uno y lo múltiple, del orden y el caos, de lo seguro y la incertidumbre. Se
interpreta que en esta teoría de la complejidad, el ser humano es un todo
bio-psico-socio-espiritual integrado que funciona a la perfección como un
sistema integrado complejo, en un proceso
geo-socio-histórico-sistémico-ecológico, donde todo afecta e interactúa con todo.
Su lógica dialéctica implica un sistema auto-correctivo, de retro-alimentación
y pro-activo que funciona a la perfección como un sistema integrado complejo,
universal, interdisciplinario, transdisciplinario.

La parte del principio no es fácil de visualizar debido al color del texto que no se favorece con el fondo del tema, le hizo falta organizadores gráficos y vídeos como complemento de la información.
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